AMES presenta el último informe sobre adoctrinamiento el 18 de diciembre. Y seguimos con los manuales para ESO en Cataluña (III): La Edad Antigua.

Lunes 18 de diciembre a las 17 h en Librería LAIE, C/ Pau Claris 85 (metros Paseo de Gracia ó Urquinaona). Se presenta el informe Adoctrinamiento ideológico en los libros de ESO de la materia “Ciencias Sociales: Geografía e Historia” utilizados en Cataluña durante el curso 2017/2018 , que analiza las últimas ediciones de manuales y desenmascara los contenidos adoctrinadores por acción o por omisión, clamorosos o solapados. Imprescindible para todo el que desee averiguar cómo se adoctrina a los alumnos en las escuelas catalanas. La APB ha colaborado con los compañeros de AMES para poner a punto un instrumento fundamental para dejar en evidencia a los negacionistas del adoctrinamiento.

Ahora sólo hace falta que el Gobierno de la Nación tome las medidas pertinentes para enderezar una situación que dura ya demasiados años. Como prueba de la anterior afirmación, aquí tenéis la tercera parte del informe de APB sobre los manuales más utilizados durante los últimos años.

Seguimos la misma metodología. Examinamos a fondo un manual y después exponemos una tabla con ejemplos tomados de diversos manuales, pues las coincidencias suelen ser la regla. Continuamos con el análisis a fondo del libro elaborado por Agustí Alcoberro y otros autores. Alcoberro, recordemos, es el actual portavoz de la ANC, militante de ERC y director durante muchos años del Museo de Historia de Cataluña. En su libro, aparte de la aversión habitual a escribir el nombre de España, encontramos una sorprendente y absurda contraposición entre una Cataluña griega y una Andalucía semítica, de siniestras resonancias supremacistas. Se habla de la “Catalunya romana” y de los “catalanoromans” (sic). Se sugiere que había una Iglesia catalana (sic) organizada desde los primeros siglos del cristianismo. Y todo ello a pesar de que el nombre de “Cataluña” no aparece hasta el siglo XII y su uso se extiende aún más tarde. Además, dedica tanto espacio a la inexistente, entonces, Cataluña como a Grecia, Roma o Egipto. Pasen, vean y asómbrense. Esto es lo que han mamado los universitarios actuales.

Alcoberro

Agustí Alcoberro

EDAD ANTIGUA

Libro analizado. Alcoberro et al. Geografia i Història. Ciències Socials. 1º ESO Ed. Teide. Barcelona, 2007. ISBN: 978-84-307-8502-5

  1. Se utiliza el corónimo “Catalunya” habitualmente, pero nunca “Espanya”. En ocasiones, “Hispania”.

Al hablar de la civilización griega en la época clásica, nuestro manual afirma lo siguiente en la pg 186:

Al començament, els grecs van colonitzar el nord de Grècia, fins al mar Negre, el sud de la península Itàlica i l’illa de Sicília, anomenada Magna Grècia. Posteriorment, iniciaren la seva expansió cap a Egipte y la Mediterrànea occidental, bàsicament per la costa sud de l’actual França (Marsella) i la costa septentrional de Catalunya (Empúries i Roses).

En este párrafo, se usan generalmente los corónimos históricos con propiedad. En la época clásica ya existe el concepto –al menos cultural y espiritual- de Grecia, o mejor dicho los griegos. Y también de Egipto, desde hacía milenios en este caso. Por consiguiente, es correcto su uso al hablar de la época del clasicismo griego, no es un anacronismo. Para designar el resto de localizaciones, se utilizan denominaciones puramente geográficas:  Mar Negro, Península Itálica, isla de Sicilia, Mediterráneo occidental. Y cuando se usa un corónimo inexistente en la época, como es Francia, se hace con las debidas matizaciones: la costa sur de la actual Francia. Pues bien, todo este cuidadoso procedimiento se tira por la borda al final del párrafo, al hablar de la costa septentrional de Cataluña, introduciendo de esta manera un anacronismo estrepitoso.

Y no es el anterior un caso aislado, pues el texto escolar dedica todo un tema a Catalunya a l’Antiguitat. Esto es especialmente notable, si tenemos en cuenta que en el manual se explica toda la materia relacionada con la Prehistoria y la Antigüedad en sólo 6 temas: La Prehistòria; L’Egipte dels faraons; Grécia; L’imperi romà; La fi del món antic; Catalunya a l’Antiguitat. Desde el Paleolítico Superior (35.000 a. C.) hasta la caída del Imperio Romano Occidental (476 d. C.). Es decir, se le dedica a Cataluña el mismo espacio y la misma atención que a Egipto, Grecia o Roma. A pesar de que jamás existió en la antigüedad un ente llamado Cataluña, ni ningún otro con distinto nombre sobre el territorio -de reducidas dimensiones, por lo demás- de la actual Cataluña. En cambio, sí existió uno llamado Hispania, que llegó a formar un reino independiente con los visigodos (nada parecido se puede afirmar tampoco de Cataluña, en ninguna época) y que –tras un largo periodo de dominio musulmán y fragmentación- consiguió reunificarse de nuevo y convertirse en un Estado de extraordinaria importancia durante la Edad Moderna, manteniendo el mismo nombre romano. El mismo estado que sigue existiendo actualmente y que engloba a la Comunidad Autónoma de Cataluña. Parecería, pues, la opción más lógica que el último tema fuera Espanya (o Hispania) en la antigüitat. No es así, como hemos visto. Es legítimo preguntarse por la finalidad de esta opción, un tanto extravagante si nos atenemos a criterios puramente históricos.

 

  1. Contraposición entre una Cataluña griega y una Andalucía fenicio-semítica.

Si entramos en el tema Catalunya a l’Antiguitat, vemos como el manual informa en primer lugar sobre las colonizaciones fenicia y griega. En un apartado titulado Fenicis i grecs arriben a la península Ibèrica (pg 244), encontramos:

Al segle VIII aC, els fenicis es van establir al sud de la Península i van fundar unes quantes factories. La més important va ser Gadir (Cadis), des d’on van exercir una gran influencia per tota la conca del riu Gualdalquivir i, en general, per tota la costa d’Andalusia.

Gran influencia fenicia, pues, en Andalucía –término que debemos suponer se emplea en sentido geográfico. Conviene no olvidar aquí que los fenicios son semitas. Por el contrario, en Cataluña la influencia importante es la griega:

Tanmateix, per al territori de l’actual Catalunya va ser molt més important la colonització grega. És posible que la primera factoria fundada pels grecs a les nostres terres fos Rhode (Roses), però la colònia més destacada va ser la d’Empúries; la seva influencia s’estengué per una bona part del país.

Y seguidamente el texto dedica todo un apartado a Empúries, ciutat grega (pg 245).

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El establecer una contraposición tan marcada entre una Cataluña griega y una Andalucía fenicio-semítica no es adecuado desde un punto de vista histórico. Están probadas unas importantes relaciones fenicias con el nordeste peninsular. Además, el hecho de tener una colonia, no implicaba que los griegos o los fenicios se mezclaran físicamente con las poblaciones autóctonas. De hecho no lo hicieron jamás. Y la influencia cultural fue relativa en ambos casos, ya que en ningún momento se llegó a una aculturación total, ni muchísimo menos. Es evidente que ni los castellano-andaluces de hoy hablan una lengua semítica ni los catalanes una lengua derivada del griego. En ambos casos, la aculturación e integración sucedió en época romana, sin que haya diferencias especiales. En definitiva, no se puede hablar de diferencias notables en cuanto a herencia física o cultural diferenciada a cuenta de las colonizaciones griegas o fenicias entre las diversas zonas de España.

Por otro lado, resulta inevitable recordar aquí el viejo esquema que solía utilizar el nacionalismo catalán (Pompeu Gener, Pere Rosell, Bartomeu  Robert y muchos otros) a finales del s. XIX y hasta la 2ª postguerra mundial,  identificando una Castilla de rasgos raciales predominantemente semíticos y una Cataluña aria. Se podrían exponer innumerables citas. Por ejemplo, Pompeu Gener en sus Heregías (1887) afirma que  En España, la población puede dividirse en dos razas. La aria (celta, grecolatina, goda) o sea del Ebro al Pirineo; y la que ocupa del Ebro al Estrecho, que, en su mayor parte, no es aria sino semita, presemita y aun mongólica [gitana] (…) Nosotros [los catalanes], que somos indogermánicos, de origen y de corazón, no podemos sufrir la preponderancia de tales elementos de razas inferiores.  Esta concepción racista no ha desaparecido del todo en el más reciente nacionalismo catalán, cuyos cultivadores son bien considerados en sus ambientes culturales y políticos.

Pompeu Gener

Retrato de Pompeu Gener, caracterizado de Conde-Duque de Olivares, por el pintor Casagemas

Por poner un botón de muestra, en el catálogo oficial de la exposición Casagemas, l’artista sota el mite inaugurada  en el MNAC durante el otoño de 2014 hay una presentación del Presidente del Museo, Miquel Roca Junyent, destacado político de CDC y uno de los ponentes de la Constitución del 78. En dicha presentación, Roca  cita un retrato expuesto de Pompeu Gener realizado por Casagemas, encontrado recientemente en los fondos del museo, y se refiere al racista Pompeu Gener como “un intelectual catalán”. En los mismos textos de los paneles de la exposición se define así al citado personaje: Pompeu Gener Babol, Peius (Barcelona, 1848-1920), farmacéutico y escritor, fue un personaje de intereses múltiples”.  Nada de particular, pues, en un intelectual que afirmaba no poder sufrir la preponderancia de los elementos de razas inferiores. En la edición catalana de la wikipedia se define a Pompeu Gener como un periodista, assagista, autor teatral, bohemi, d’idees progressistes i catalanistes que residí llargues temporades a París (consultado el 29 de agosto de 2015).

MAPA

En esta misma línea se sitúan ciertos episodios protagonizados por algunos dirigentes de tiempos recientes (Jordi Pujol, Marta Ferrusola, Heribert Barrera). Por ejemplo, el siguiente fragmento de un libro de Pujol:

 El hombre andaluz no es un hombre coherente. Es un hombre anárquico. Es un hombre destruido. Es, generalmente, un hombre poco hecho, un hombre que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de comunidad. De entrada, constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Ya lo he dicho antes. Es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza del número llegase a dominar sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña.

              (Jordi Pujol: La inmigració, problema i esperança de Catalunya)

      Los griegos, como ha estudiado recientemente el historiador Johan Chapoutot, fueron identificados racialmente con los alemanes durante la época del nacionalsocialismo. Los programas escolares del régimen nazi insistían en esta identificación, basada en una adaptación del discurso académico alemán de esos años y que venía del siglo XIX, lo que le permitió un notable éxito y asimilación por parte de la sociedad. Griegos y también romanos serían descendientes de una prehistórica migración indogermánica/aria desde su patria originaria del Norte de Alemania. Las Guerras Púnicas, por ejemplo, van a ser interpretadas como un enfrentamiento entre una Roma germánica y una Cartago semítica. Las instrucciones para la enseñanza de la historia, publicadas en el boletín oficial de Prusia el 20 de julio de 1933 son diáfanas: “La historia de los griegos”, así como “la historia de los pueblos nórdicos de Italia debe ser relacionada con su origen, que es el espacio mitteleuropeo”. El profesor deberá “subrayar que [los griegos] son nuestros hermanos de raza más cercanos, lo que explica nuestra íntima relación con el arte griego”.

Aunque en el caso catalán, evidentemente, no se ha llegado tan lejos es un hecho que la visión del mundo y de la Historia del nacionalismo catalán se filtra en los manuales escolares, lo iremos viendo en diversas ocasiones a lo largo de nuestro análisis. Y un ejemplo claro es la contraposición, en el manual que estamos examinando, entre una Castilla/Andalucía fenicio-semita y una Cataluña greco-aria. Contraposición especialmente imprudente, vistos los antecedentes enumerados, que podría considerarse -independientemente de las intenciones conscientes de sus autores- una justificación solapada de la incitación al odio. En relación a este punto, es posible ratrear innumerables ejemplos del desprecio que extienden diversos políticos catalanes sobre los andaluces en general. Así, el presidente autonómico Artur Mas, durante un debate en el Parlamento catalán, afirmó el 28 de septiembre de 2011 que a los niños andaluces no se les entendía cuando hablaban castellano: “No le hablo ya de Sevilla, de Málaga, de Coruña, etcétera, porque allí hablan el castellano, efectivamente, pero a veces a algunos no se les entiende. A veces no se les acaba de entender del todo pero hablan castellano, efectivamente”. En enero de 2009, la diputada catalana Montserrat Nebrera se burlaba en una tertulia radiofónica del acento andaluz de la ministra de Fomento, Magdalena Alvarez:  “Tiene un problema esta buena mujer y es que tiene un acento que parece un chiste, tiene un problema de comunicación, que se aturulla y hace un lío.”

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Jordi Pujol

Aunque en ocasiones el manual intenta ser riguroso y habla de el territori de l’actual Catalunya (pgs 242, 245) o el territorio que avui és Catalunya (pg 249), la norma es hablar de Cataluña como si fuera un corónimo existente en la Antigüedad. Así se afirma que los fenicios es van establir a l’illa d’Eivissa, des d’on van comerciar amb Catalunya (pg 244).  En un ejercicio se pide Descriu el mapa de Catalunya al segle V aC (pg 247). Se afirma que Catalunya va ser un dels escenaris de la guerra civil que va enfrontar els cònsuls romans Juli Cèsar i Pompeu (pg 248). Que Catalunya va ser el primer territori de la Península que fou ocupat pels romans (pg 249). Que el año 197 a. C.  esclatà a Catalunya una rebel.lió generalitzada de les tribus ibèriques contra Roma (pg 249). Que Roma va establir a Catalunya numbrosos colons  (pg 249). A Catalunya, com  a la resta d’Occident, desde el segle III dC es va produir una ruralització de l’economia i de la societat (pg 252). Al segle IV, quan van acabar les persecusions, les comunitats cristianes van experimentar un gran creixement a Catalunya (pg 252), etc.

 

  1. Se habla de la “Catalunya romana” y de los “catalanoromans”.

En ocasiones, la expresión que se utiliza es Catalunya romana (pgs 242, 250, 251, 259). Lo cual no cambia demasiado las cosas, pues jamás existió una Catalunya romana, sino una provincia romana llamada Hispania que incluía el territorio de la actual Cataluña. Como ahora, por lo demás.

Hispania era una realidad en el mundo romano imposible de eludir. Y nuestro manual lo reconoce en 3 ocasiones: Aixi va començar la conquista romana de la Peninsula, que ells van anomenar Hispània (pg 248); Posterioment, a l’època d’August, Hispània va ser dividida en tres províncies (p. 249); en la pg 259 hay un ejercicio de mapas sobre la Hispània romana. Pero en ningún momento se utiliza el término Espanya, lo cual no sería descabellado teniendo en cuenta que es exactamente el mismo nombre transpuesto desde el latín, cuyo uso estaría infinitamente más justificado al hablar de la Antigüedad que el de Catalunya. De todos modos, el término usado habitualmente es el de Península o Península Ibèrica. Lo encontramos en las páginas 244 (3 veces), 245, 246, 248 (2 veces), 249 (2 veces), 252, 256, 259 (2 veces).

Se habla (pg 253), correctamente, en el contexto del Reino Visigodo, dels hispanoromans, el bloque mayoritario de población, contrapuesto a la minoría visigoda gobernante. Incluso se llega a afirmar anteriormente que els habitants de Catalunya van deixar de ser ibers i es convertiren en hispanoromans (pg 249), en un proceso que culminó en el inicio de nuestra era.  En contraste, resulta extravagante y absurdo el uso del término ciutadans catalanoromans, (pg 252), aunque sólo se utiliza en una ocasión, tal vez para equilibrar el empleo anterior del término hispanoromá, que tan duro debe resultar, al parecer, desde una perspectiva de catalanismo historiográfico.

CIUDADES CATALANORROMANAS

Anteriormente, en el contexto del Bajo Imperio a partir del s. III, se coloca un apartado con el título de Catalunya en l’època del baix Imperi; de lo que cabe deducir que el corónimo Catalunya sigue teniendo continuidad en los últimos tiempos del Imperio Romano, lo cual es tan falso como la propia existencia de dicho término en cualquier otra época anterior.

 

  1. Ya había una Iglesia Catalana organizada desde los primeros siglos del cristianismo.

Merece la pena detenerse en el siguiente párrafo:

Segons la tradició, el cristianisme va arribar a Catalunya gràcies a la predicació de Sant Pau a Tarragona, pels volts de l’any 60 d.C. En els primers temps, l’Església catalana estava molt relacionada amb els nuclis cristians del nord d’Africa, d’on procedien predicadors i bisbes. A mitjans del segle III ja hi havia a Catalunya una Església cristiana organitzada, amb bisbes, sacerdots i un culte (pg 252).

La tradición a la que se refiere el párrafo, no es la de la llegada del cristianismo a Cataluña por la predicación de San Pablo, sino de la llegada a España. Esta tradición, tiene su origen en lo que dice el propio apóstol en una de sus cartas fundamentales, indiscutiblemente auténtica:

Ahora que ya no me queda tarea por estas razones, y con las ganas que tengo desde hace tiempo de visitaros, en mi viaje hacia España espero de camino veros, y, después de gozar un poco de vuestra compañía, que proveáis para mi viaje  (…)  Cuando haya concluido este asunto, garantizando la entrega de la colecta, me dirigiré a España pasando por vuestra tierra.

                          (Rom 15, 23-24 y 28)

La intención del apóstol es ir a España, y nunca se le hubiera ocurrido ir a Cataluña, porque nunca hubo tal nombre en el Imperio romano.

Si preferimos la versión catalana de los monjes de Montserrat, igualmente encontramos el proyecto de Pablo de viajar a Espanya, no a la inexistente Catalunya:

Per això precisament em veia sempre impedit de venir a vosaltres; però ara que no tinc ja cap més camp d’acció en aquestes contrades, i donat que sento de molts anys ençà el deler de venir a vosaltres, quan aniré a Espanya, espero de veure-us tot passant i que em prepareu el viatge cap a aquell país, després d’haver-me satisfet una mica de vosaltres. (…) Així, doncs, que hauré acabat aquest afer i hauré consignat a les seves mans aquesta col·lecta, aniré a Espanya passant per vosaltres.

Otra cosa es la plausibilidad de que Tarraco fuera la ciudad que pudiera recibir a San Pablo. Aunque quedara probado que así fue, tampoco eso justificaría hablar de una arribada a Catalunya del apóstol.

Pero lo que ya resulta auténticamente delirante es la frase final del párrafo reproducido: A mitjans del segle III ja hi havia a Catalunya una Església cristiana organitzada, amb bisbes, sacerdots i un culte.

Es decir, a mediados del siglo III ya tenemos una iglesia catalana, con obispos (catalanes también, presumiblemente), sacerdotes y culto. Resulta francamente difícil que una Iglesia pudiera organizarse en el siglo III utilizando el marco civil de un ente administrativo inexistente. Ni siquiera al Espíritu Santo hay que ponerle las cosas tan difíciles. Posiblemente había una Iglesia organizada en Tarraco y otra en Barcino, imposible en la inexistente Cataluña.

Con harta probabilidad estamos aquí ante otra filtración del nacionalismo catalán, un intento de dar una visión de la Historia que la haga coherente con una ideología previa, aun a costa de deformarla. El tradicionalismo católico es una de las fuentes del nacionalismo catalán, especialmente la obra del célebre obispo Torras i Bages, a quien se atribuye la significativa frase Cataluña será cristiana o no será. Por otra parte, es de sobra conocida la presión que el nacionalismo catalán ha ejercido en época contemporánea para que en las diócesis catalanas hubiera siempre un obispo catalán. Fue especialmente célebre la campaña Volem bisbes catalans de 1966-67 para boicotear al monseñor González Martin como obispo de Barcelona, por el sólo hecho de haber nacido en Valladolid. Aunque no consta que los nacionalistas catalanes se hayan opuesto nunca a que obispos catalanes ocuparan una diócesis en otros sitios de España o en el extranjero. Así mismo, el nacionalismo clerical catalán ha expresado en muchas ocasiones su deseo de formar una Conferencia Episcopal Catalana, completamente separada de la española. Y en la actualidad, una buena parte del clero catalán, incluidos obispos, ha mostrado públicamente su simpatía por el secesionismo.

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En resumidas cuentas, una nación catalana, una iglesia nacional catalana, un clero y una jerarquía eclesiástica catalana.  Sin duda es esta ensoñación del catalanismo político de raíz católica lo que se ha filtrado en este párrafo absurdo.

2.2.1. TABLA DE EJEMPLOS.  EDAD ANTIGUA

 

1.    1. Se utiliza el corónimo Catalunya habitualmente, pero nunca Espanya. Lo habitual es Península Ibèrica, en ocasiones Hispania.
FICHA DEL LIBRO EJEMPLOS COMENTARIO
Albet, A. , Bosch, D. Et al.:  Geografia i Història 1. Ed. Vicens Vives. Barcelona, 2015.

ISBN: 978-84-682-3061-0

Pg. 280 y ss Per que els romans van desembarcar a Catalunya? (…) Les provincies d’Hispània.
Cortada, J. – Ferreres, E. et al:

1ESO Geografia i Història. Ed. Teide. Barcelona, 2015.

ISBN 978-84-307-8959-7

Pg. 232. Els fenicis i els grecs a la península Ibèrica.

Els grecs (…)van iniciar la seva expansió per la Mediterrànea Occidental, bàsicament per la costa sud de l’actual França (Marsella)i la costa nord de Catalunya (Empúries i Roses).

 

Pg. 233. Els fenicis (…)es van establir a l’illa d’Eivissa, des d’on van comerciar amb Catalunya.

 

Pg. 265. Roma va continuar la seva expansió territorial amb la conquesta de la península Ibèrica, la Gàl.lia, Grècia i la Mediterrània oriental: l’actual Turquia, Síria i, més tard, Egipte

Pg. 268. Mapa de Catalunya el segle V aC.

Pg. 270. Els romans arriben a Catalunya.

Pg. 298. L’art romà a Catalunya (…)L’art romà a Hispània.

 

 

 

Se habla, correctamente, de “la actual Francia”. Pero no se dice “la actual Cataluña”, que sería también correcto y coherente con lo anterior.

 

 

Los fenicios tendrían muy difícil comerciar con un ente inexistente en aquel momento.

 

Lo lógico, si se habla de “La Galia”, es hablar de “Hispania”, no de la Península Ibérica.

 

 

 

 

 

 

Aquí se transparenta la contraposición habitual que hacen siempre los sectores ligados al nacionalismo catalán entre Cataluña y España.

Trepat, C.A. – Campamà, S. et al : Socials 1. Ed. Barcanova. Barcelona, 2015.

ISBN  978-84-489-3619-8

Pg. 244  La conquesta romana de la península Ibèrica.

Pg. 246  El domini romà d’Hispània.

Pg. 248 A la Catalunya romana les ciutats estaven repartides d’una manera equilibrada (…) La xarxa de vies romanes de Catalunya va contribuir a la difusió de la cultura romana entre habitants de diferents parts del territori.

 

 

 

 

 

 

 

 

2.- Contraposición entre una Cataluña griega y una España/Andalucía fenicio-semítica.
FICHA DEL LIBRO EJEMPLOS COMENTARIO
Albet, A. , Bosch, D. Et al.:  Geografia i Història 1.Ed. Vicens Vives. Barcelona, 2015.

ISBN: 978-84-682-3061-0

 

Página 199. Mapa del Imperio Romano en el cual la única zona de la Península Ibérica considerada “àrea principal de colonització grega” coincide con el territorio de la actual Cataluña.

Página 259. Mapa de Europa en el cual las únicas zonas con “Influencia griega” de la Península Ibérica coinciden con el territorio de la actual Cataluña.

Cortada, J. – Ferreres, E. et al:

1ESO Geografia i Història. Ed. Teide. Barcelona, 2015.

ISBN 978-84-307-8959-7

Pg. 189. La metal.lúrgia del ferro arribà a la península Ibèrica cap al 900 aC. gràcies a (…)les activitas comercials dels fenicis.  A Catalunya, el ple desenvolupament de la cultura del ferro va coincidir amb l’arribada dels grecs (cap al 600 a C).
Cortés, X. – Marcé, J.:  Atòmium. Ciències Socials 1 ESO. Ed. Text La Galera. Enciclopèdia Catalana. Barcelona, 2015.

ISBN 978-84-412-2393-6

Pg. 236. Mapa sobre Colonització fenicia i grega a la Mediterrània.

Las áreas de influencia griega en la península Ibérica se limitan a Cataluña y el arco que va desde el cabo La Nao hasta la desembocadura del Ebro. En el texto del manual se cita la colonia griega de Mainake (Málaga), a pesar de lo cual todo el territorio de la actual Andalucía es señalado en el mapa como “área de influencia fenicia”

El área de influencia griega según el mapa excede el territorio de Cataluña. Pero permanece dentro de los denominados Países Catalanes.
Trepat, C.A. – Campamà, S. et al : Socials 1. Ed. Barcanova. Barcelona, 2015.

ISBN  978-84-489-3619-8

 

P. 242. Mapa con “territorio de colonización griega” (Cataluña) y “territorio de colonización fenicia” (Andalucía).

P. 242.  El 575 aC un grup de grecs originaris de Focea van arribar a les costes catalanes i van fundar la colònia d’Empòrion (…) Al segle V aC els grecs van fundar Rhode (l’actual Roses). Amb aquestes colònies la presència grega a Catalunya quedaba garantida durant gairabé 500 anys.

 

 

El texto sugiere una Cataluña modelada por los griegos (¡nada menos que 500 años de presencia!). En realidad fue una influencia de carácter periférico, no definitiva ni totalizante, como sucederá con los romanos.

 

3. Ya había una Iglesia Catalana organizada desde los primeros siglos del cristianismo.
Cortada, J. – Ferreres, E. et al:

1ESO Geografia i Història. Ed. Teide. Barcelona, 2015.

ISBN 978-84-307-8959-7

P. 317. La persecució de l’emperador Valerià, a mitjan segle III, que va culminar amb el martiri, a l’amfiteatre, del bisbe de Tarragona, sant Fructuós.

(…) La persecució mes virulenta els anys 303 i 304, durant la qual van ser martiritzats sant Cugat i santa Eulàlia (a Barcelona) i sant Feliu (a Girona)(…) Un personatge molt destacat va ser sant Pacià, escriptor i bisbe de Barcelona (360-386).

Mapa El cristianisme a Catalunya

 

 

 

 

 

 

Santa Eulalia de Barcelona no es un personaje histórico sino una duplicación de personalidad hagiogràfica efectuada sobre Santa Eulalia de Mérida, ésta si personaje real.

4. La lengua catalana existe como idioma diferenciado desde el principio de la Edad Media.
Trepat, C.A. – Campamà, S. et al : Socials 1. Ed. Barcanova. Barcelona, 2015.

ISBN  978-84-489-3619-8

P. 248  El llatí oral o llatí vulgar va evolucionar fins a originar diverses llengües romàniques. Una d’aquestes llengües va ser el català, que va esdevenir un idioma independent al començament de l’edat mitjana. Es aceptado que la Edad Media comienza en el año 476 con la caída del Imperio Romano de Occidente. Por consiguiente, según el manual, el catalán sería un idioma independiente desde finales del siglo V o principios del siglo VI. Normalmente, suele considerarse que los textos en catalán más antiguos son del siglo XII, las Homilías de Orgañá y otros. Los más entusiastas suelen retrasar el origen de la lengua catalana hasta el siglo IX, al encontrarse varias palabras aisladas catalanas insertadas en un texto latino de esa época. Se puede incluso deducir más o menos plausiblemente que las lenguas romances –el catalán entre ellas- nacieron entre el siglo VII y VIII por evolución del latín vulgar. Pero decir que el catalán existe como lengua “independiente” –el término elegido ya es significativo de una determinada mentalidad- desde finales del siglo V, nada menos, es un auténtico delirio.

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